Actividad 1: Analiza o diseña experiencias desde la neurodidáctica.
Creación de un semillero en Educación Infantil.
Descripción de la actividad: Plantando vida
Destinatarios: alumnos de educación infantil
Objetivos:
-Crear un semillero para trasplantarlo posteriormente al huerto escolar.
-Comprender el ciclo de vida de las plantas.
-Comprender el proceso de germinación de las semillas.
-Despertar el interés por el cuidado de las plantas.
Contexto de trabajo: el ambiente es fundamental para el aprendizaje. Todas las
actividades se realizarán en el aula, pero los niños trabajarán en el suelo, favoreciendo un
espacio amplio libre de sillas y mesas. En el huerto trabajamos en contacto con la tierra y en
movimiento, de igual manera lo haremos en el trascurso de esta propuesta.
Temporalización: la propuesta se realizará en diversas sesiones repartidas a lo largo de
dos semanas.
Sesión 1: La aventura de comienza
En esta primera sesión despertamos la motivación de los niños por la actividad que tendrá
lugar en clase en días consecutivos. Para ello, necesitamos involucrarnos. Llevaremos a clase
distintas macetas con plantas y explicaremos que en clase vamos a crear un semillero. Para
ello, necesitamos que guarden todos los envases de yogur y huevos que tengan en casa y los
traigan a clase. Daremos una hoja informativa a la familia con dicha petición o enviaremos un
correo informativo.
Sesión 2: El mundo de las plantas
En la segunda sesión, presentaremos los materiales con los que vamos a trabajar. Es
conveniente que todos los niños estén sentados en el suelo, y que el maestro muestre los
utensilios y materiales de una forma sorprendente, por ejemplo, en una caja tapada de donde
paulatinamente vamos sacando uno a uno los elementos como: tierra, regadera, rastrillo,
semillas…. Debemos dejar que cada niño manipule los instrumentos, adquiera las diferentes
texturas. Se puede poner a los niños una venda en los ojos, y utilizando su sentido del tacto,
que intenten adivinar de que material se trata.
Sesión 3: Creando vida
Con todo el conocimiento previo adquirido, en esta sesión procederemos a la plantación de las
semillas. Una vez plantadas, elegiremos un lugar estratégico en el aula para colocarlas. Lo
ideal sería en una mesa de observación a la altura y talla de los alumnos, con orientación al sol
y donde colocaremos una regadera con agua y un cuenco donde colocar las hojas muertas que
poco a poco habrá que ir retirando.
Es el momento de explicar la importancia del riego, podremos realizar un tablero con los
turnos en que cada niño, de manera ordenada; debe responsabilizarse del cuidado de la
planta.
Sesión 4: El ciclo de las plantas
Conviene realizar otra vez el ejercicio en que los niños manipulaban los distintos materiales, de
esta forma volvemos a activar los conocimientos previos que posibilitarán futuros
aprendizajes. Es el momento de ampliar dichos conocimientos, y habiendo trabajado lo
concreto pasar a un nivel de abstracción superior. Después de haber observado la evolución
natural de las plantas, podemos presentar secuencias temporales donde se observa el ciclo de
vida de los vegetales. Estas secuencias se deben incorporar a la mesa de observación, para
que puedan estar a disposición de los niños cada vez que deseen utilizarlas.
De igual manera podemos presentar diferentes fotografías, cuentos, revistas… relacionados
con el tema.
Sesión 5: Arte con semillas
Con las semillas de lentejas, maíz, arroz… que no hemos utilizado, propondremos a los
alumnos realizar un dibujo u obra. A modo de inspiración, mostraremos imágenes o fotografías
de diferentes manualidades realizadas con granos, y pondremos a su disposición los materiales
necesarios para hacerlo. Dejaremos que los niños desarrollen sus composiciones libremente.
Atención y motivación: el alumno se implica de forma práctica en el aprendizaje, es él quien
manipula la tierra, planta las semillas, riega la planta… esto favorece la motivación y las “ganas
de hacer” las “ganas de aprender”. El factor de implicar a las familias y que la actividad
trasgreda los muros de la clase también fomenta el interés en el alumnado. Todo ello
favorecerá un alto nivel de atención en el trascurso de la actividad.
manipula la tierra, planta las semillas, riega la planta… esto favorece la motivación y las “ganas
de hacer” las “ganas de aprender”. El factor de implicar a las familias y que la actividad
trasgreda los muros de la clase también fomenta el interés en el alumnado. Todo ello
favorecerá un alto nivel de atención en el trascurso de la actividad.
Juego: esta implicación y motivación, combinadas con un aprendizaje práctico otorga a la
actividad un componente lúdico que ayuda a mantener la atención.
Emoción: se ve potenciada por la utilización del factor sorpresa a la hora de presentar los
contenidos, la implicación del alumno y la presencia de la experimentación.
Actividad física: estar sentado durante largos periodos de tiempo impide el desarrollo de la
atención sostenida. Por ello, esta actividad permite el libre movimiento del alumno.
Memoria, repetición y tiempo: la mesa de observación y el hecho de dejar el material al
alcance de los pequeños favorece la repetición del ejercicio cada vez que lo deseen. De esta
forma se consolidan los contenidos y conceptos en la memoria.
alcance de los pequeños favorece la repetición del ejercicio cada vez que lo deseen. De esta
forma se consolidan los contenidos y conceptos en la memoria.
Aprendizaje cooperativo: muchas de las actividades se realizan en grupo y además, se implica
a las familias en el proceso de recogida de los recipientes necesarios para la plantación.
Funciones ejecutivas: se ven desarrolladas a lo largo de toda la actividad, con las secuencias
temporales, los trasvases de agua y tierra o la planificación de tareas de regado y cuidado
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